Y pensar que “Culón” sólo juega dos torneos por año. Días antes de iniciarse esta 44° edición del Abierto del Norte lo cañones de los sabios del golf apuntaban hacia los sospechosos de siempre: Andrés Romero, Sebastián Fernández y César Costilla. Estos tres venían de grandes actuaciones y de cosechar frutos en competencias de fuste. A priori, “Pigu” iba por su quinto título y le sacaba una luz de ventaja al resto de sus amigos. Pero esto es golf y todo puede pasar.
Ninguno de los tres hombres en cuestión acertó correctamente el camino del éxito en Alpa Sumaj. Es más, su GPS nunca funcionó como sí lo hizo el de este desconocido para la mayoría llamado Jorge Monroy.
El tucumano, que sustenta su vida gracias al trabajo y al sueldo de un plan social (el golf no es la prioridad por razones obvias), hoy dio el golpe de su vida. “Culón” se consagró en sus propia casa y logró el sueño de su vida. Ganar el Abierto del Norte acá en la cancha del Jockey Club, escenario lindante a su casa. Desde chico Monroy miraba el fairway del hoyo 8 cuando se despertaba y se imaginaba alzando el trofeo el último día. Hoy, después de 26 años, el muchacho al fin logró lo que más quería y, quién dice, reencausar su vida y colocar al golf como prioridad.
Antes de la partida de la cuarta ronda, “Culón” había anticipado. “No tengo una estrategia para mañana (por hoy) ni pienso tenerla”, sostuvo Jorge el sábado, consumidos por los nervios y la ansiedad propia de saber que estaba a 18 hoyos de la gloria.
En este domingo celeste y blanco, el calor en la cancha una vez más lo puso él. Arrancó parejo, con un birdie en el hoyo 1 que sirvió para calmar ansiedades, y cerró la ida con otro par más de descuentos en el 8 y 9. A esta altura, lo único que cambiaban eran los puestos del escolta hacia abajo. Monroy nunca puso en riesgo su ubicación, un poco porque nadie supo presionarlo y otro tanto por su excelente performance, que no se estancó en el regreso. Bajó el 10, subió en 14, tejió una hilera de pares hasta el 14, donde hizo birdie, y terminó 4, 4, 4 para desencadenar un llanto eterno gracias a ese score final y global de 264 golpes (-16). Un triunfo histórico para él y todos su amigos. Y para el mundo del golf también, claro. Al final de cuenta, el el Abierto del Norte te da margen para soñar y cumplir tu sueño.
La segunda colocación quedó en manos de Franco Barrera, y dos locales, César Costilla y Nelson Ledesma, quien tuvo una destacada actuación al presentar un ronda de 66 golpes.
Jorge Monroy: “Le agradezco a todos, a mis amigos y a mi familia que siempre me apoyaron. No puedo creer todavía lo que logré. Es algo impresionante, único. La verdad, nunca pensé cómo venían mis rivales ni qué era lo que yo necesitaba hacer. Me concentré en seguir haciendo lo que hice estos tres días y bueno, por suerte se dio. Recién vi el leaderboard en el hoyo 18 y ahí si me temblaron completamente las piernas. Jugué un poco nervioso todos los hoyos, pero seguro de mi mismo. Sin embargo, en la caminata final me temblaban las piernas. Años atrás ero yo el que veía como se consagraba gente. Este año fue al revés. Ahora me voy a ver el partido de la Selección en el salón de caddies. Hay que apoyar, hay que apoyar”
Nelson Ledesma: “En tres días no pegué ni emboqué nada, pero hoy sí ligué todo. Nunca pensé que podía llegar tan lejos en el Abierto. Esto es un trampolín para lo que viene, tengo tres torneos en Colombia y en lo anímico esta posición me vino Bárbaro”.
Andrés Romero: “Lo de Jorge fue Increíble. Yo venía haciendo fuerzas para que él gane. En cuanto a mi labor, este fue un torneo más, no me pude meter nunca”.
César Costilla: “Hasta el final di todo, pero otra vez será. El año que viene volveré a intentar ganar el Abierto”.
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